
Te prometo sudor todas las noches
Te prometo piel todas las mañanas
Te prometo comerme tus palabras y de postre tus risas cotidianas
Te prometo tu carne siempre en mis manos y mi alma toda entregada a tus labios.
Te prometo cuerda, nudos y navaja, para rasurar lo podrido y anudar lo que nos salva.
Y como es seguro que te haré daño,
con besos limpiaré tus heridas, y te curaré con abrazos.
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